2021-03-08

Estoy leyendo en estos días las tragedias de Sófocles. Muy recomendables. Gracias a la edición que tengo con su introducción y sus notas a pie de página he aprendido algo interesante. Las tragedias de Sófocles, o mejor dicho, las tragedias griegas en general, fueron compuestas por sus autores con "fórmulas prefabricadas". Es decir, hay ciertos lugares comunes que componen todos los relatos y que ayudan al espectador a entender lo que ocurre en la escena.

Hay situaciones que se repiten sin importar el autor o la tragedia. Si por ejemplo alguien abandona abruptamente de la escena, normalmente algún familiar, el coro y los personajes preguntan por qué se ha ido así y muestran preocupación. Eso significa el presagio del suicidio de quien se ha ido.

Lo interesante es que estos lugares comunes perduran hasta nuestros días. Coge una serie y empieza a verla por la segunda o tercera temporada. ¿Crees que entenderás algo? Seguramente no, y no se debe a que no conozcas los personajes o la trama. Se debe a que no has aprendido ese "lenguaje" previo que se enseña al principio. Ocurre en el cine en general, cada época tiene su propio "lenguaje", sus lugares comunes, y ocurre en cada película en particular.

Y algo aún más interesante: los medios de comunicación funcionan de la misma manera y dan las noticias con patrones similares. De esta manera el lector/espectador cree que entiende el mundo, pero lo que realmente está entendiendo es ese "lenguaje", esas escenas comunes. Por lo menos es lo primero que podemos entender. Una vez creada esa "fórmula", los medios de comunicación nos pueden llevar hacia una conclusión u otra.

Todo esto me parece un preámbulo exquisito para ser manipulados, y nadie está libre de eso. Nadie. He ahí nuestra tragedia al ser consumidores de noticias. Necesitamos de estas fórmulas comunes que nos desocultan y ocultan la realidad al mismo tiempo. Y si observamos con atención, es de las primeras cosas que crea un nuevo periódico, noticiario, red social o alguien que quiera comunicar algo. Es como el abono previo para la manipulación, pero no lo es todo. La conclusión o el fin de la noticia tiene que cuadrar de alguna manera en nuestra visión del mundo para que la manipulación deseada sea realmente efectiva.