2021-07-02

¿Es posible que nunca antes en la historia de la humanidad haya habido tanta libertad para los locos? Solo tienes que pertenecer a la parte rica del mundo. Y si eres multimillonario puedes llevar tu demencia a niveles nunca vistos.

Miremos a Elon Musk, que pretende poner en órbita 42.000 satélites con su proyecto Starlink, para, según dice, llevar Internet a todos los rincones del mundo. Y el mundo se lo permite, y lo llaman visionario. ¿Pero qué necesidad hay de llenar la denominada órbita terrestre baja con estos aparatos? ¿A quién pregunta él y por qué le dejan hacer? Recibe luz verde de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (Federal Communications Commission, FCC). ¿Por qué este organismo acepta algo que afecta a todos los ciudadanos de este planeta?

Los riesgos son innumerables y han sido estudiados por investigadores de la University of British Columbia (UBC), en Vancouver (Canadá). La destrucción del patrimonio natural que son las vistas al espacio es algo casi anecdótico. Los investigadores temen un cambio en la química de la atmósfera por los materiales usados en la fabricación de estos satélites. Serán toneladas de basura devueltas a la tierra cuando los satélites cumplan su ciclo vital, y los satélites inservibles serán sustituidos, creando aún más basura. Algunos críticos también opinan que una cascada de ablación (o síndrome de Kessler) podría estar más cerca que nunca. Tampoco está claro qué efecto tendrá sobre la capa de ozono.

¿Y qué clase de Internet es la que se pretende expandir? No me refiero al aspecto técnico, sino al ideológico. Si nos dicen que China quiere construir su propia Internet, tenemos una idea más o menos clara de lo que pretenden. Igualmente tenemos que tener claro qué tipo de Internet es la que existe hoy en día y llegará a esos sitios remotos. No es aquella idea naif de unir comunicación y técnica de la «ideología californiana». Tampoco es la Internet libre y colaborativa de donde salió la Wikipedia, ni la del intercambio de datos y contenido digital. No, para la mayoría de la gente hoy solo existe la Internet de las grandes empresas, de los macrodatos (big data) y la vigilancia digital.

Nadie se pregunta el impacto que pueda tener precisamente esto en poblaciones remotas y poco acostumbradas a las nuevas tecnologías. Desde una atalaya moral presuntamente superior se tiende a pensar que es una ayuda y que la gente encontrará su camino a una vida mejor, pero a veces la realidad es más compleja y algún ejemplo desagradable ya hemos tenido: la entrada de Fecebook en Myanmar y la utilización de su plataforma para expandir la violencia (a la postre genocidio) contra los rohinyás en el país.

No es solo Musk, también es Amazon, OneWeb y el gobierno chino. Todos tienen proyectos similares en tiempos en los que no parece razonable contaminar más, ni gastar tanta energía enviando proyectiles allá arriba. Es el espacio, pero hablamos de la órbita terrestre baja, que no es infinita. ¿Realmente necesita la humanidad Internet sin cable? Al lado de otros grandes proyectos de la humanidad esto parece un capricho. Aún así, aceptemos que lo necesitamos, ¿pero obviando los riesgos? ¿Sin debate, solo porque son ricos y pueden hacerlo?

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