2022-04-02

:¿Gobierno de los expertos?:

La humanidad se ha enfrentado a dos problemas que, aunque no son comparables, es interesante analizar el papel que han tenido los expertos en la toma de decisiones políticas. El cambio climático y la pandemia de COVID-19. Los dos problemas exigen soluciones a diferente ritmo, pero rápidas, y medidas contundentes.

Primero, ¿quién es un experto? Se puede decir que es una persona con un conocimiento profundo de algo en concreto, pero que en general carece de conocimientos en todo lo demás. Cuando un grupo de expertos se organiza en torno a instituciones como universidades o escuelas de pensamiento, no hacen más que formar una élite. Un virólogo puede tener muchos conocimientos sobre cómo se comportan los virus, pero en general carecerá de facultades comunicativas o no tendrá el conocimiento necesario sobre leyes que garanticen la libertad en democracia.

Segundo, ¿quién es un político? Un político es cualquiera y cada época define cómo debe ser un político. Pero en una tradición que se remonta a Grecia, idealmente el político sabe de muchas cosas pero no sabe de nada en profundidad. Al tener un visión amplia puede dudar razonablemente de la solución propuesta por un experto, no porque sepa más o porque pueda aportar una mejor solución, sino porque debería saber proyectar los efectos sociales de cada decisión que toma.

En las democracias occidentales el político tenía un halo de intelectual hasta los años 80. En los años 90 esa imagen de intelectual cambió radicalmente hacia políticos de "acción" que no dudan o hacia burócratas con supuestas capacidades gestoras. En este punto es importante notar la relevancia cada vez mayor de los expertos en la política y la vida social. Dando lugar a dos fenómeno reseñables. De un lado los políticos no son responsables de sus errores, ya que siempre se puede culpar al experto (asesor) que aconsejó mal al político. De otro lado todo deriva en una cada vez menor capacidad de decisión del pueblo, pues qué puede decir el pueblo ante la decisión de un experto, y hay expertos para todo.

Lo que me llama la atención:

Durante la pandemia COVID-19 los expertos virólogos se convirtieron en estrellas populares de la noche a la mañana. En gran parte gracias al cuarto poder. No es algo negativo porque en la sociedad actual todos deseamos expertos con capacidad de dar soluciones a problemas complejos. Pero hemos vivido que la toma de decisiones basadas en las opiniones de los expertos no ha tenido en cuenta la verdadera complejidad social y humana, lo que ha deteriorado aún más una deteriorada democracia y ocasionado otras desgracias, también mortales, en la vida de las personas.

En el tema del cambio climático también hay expertos. Pero a estos, tradicionalmente, se los ha ignorado. Comparativamente muy pocos expertos en cambio climático se han hecho populares, muy pocas medidas propuestas por esta élite se han llevado a cabo, etc. Es cierto que los dos peligros son diferentes, en una pandemia la muerte puede llegar bastante rápido, por contra el cambio climático diezma la humanidad de forma más lenta. Pero seguramente el número de muertes por causa del cambio climático ha sido ya mayor.

¿A qué se debe esta diferencia de atención? Tengo una teoría que no pretende ser una respuesta completa y definitiva. Creo que se trata de poder. Las medidas en contra de la pandemia son de un tipo coercitivo que apuntala el poder de quien ya estaba en una posición de poder, y además en cierta manera fueron fáciles de implementar. Las medidas para atajar el cambio climático probablemente sean más complejas y tienden a degradar el poder de los poderosos.