2022-05-14

:El problema que viene con el aumento de presupuestos para armas:

Debido a la guerra de Rusia y Ucrania, los países se han lanzado a aumentar los presupuestos para sus ejércitos y la producción de armas ha crecido. Además, vemos cómo los países occidentales dan dinero y armas para apoyar a Ucrania. Considero que aumentar el presupuesto para los ejércitos y aumentar la producción de armas ya es un problema de por sí. Lo de apoyar a Ucrania puede ser visto como algo positivo o negativo, ya depende de cada uno. Independientemente de todo eso, y suponiendo que la guerra acabe más pronto que tarde, ¿qué problemas vamos a tener con todas esas armas?

Todo esto no son más que sal y pimienta a una sopa que ya se estaba cocinando desde mucho antes de la guerra. Todos los indicadores apuntan a un debilitamiento de las democracias. Economist Intelligence apunta que solo hay 21 democracias plenas por 53 democracias con deficiencia y 34 regímenes híbridos. Más 59 regímenes autoritarios. Solo el 6,4% de la población mundial viviría en una democracia plena. No soy muy amigo de estas clasificaciones porque definen la democracia de la manera que le conviene a cierto modo de pensamiento, pero la tendencia es evidente.

¿Qué puede pasar cuando democracias cada vez más débiles y regímenes autoritarios hacen acopio de armas? El equilibrio para mantener la paz entre países es cada vez más precario.

Por último quiero hacer referencia a un par de paradojas que se están dando en las democracias europeas. Estamos viendo cómo políticos y ciudadanos sin ningún tipo de experiencia militar o en guerra apuestan por una ayuda incondicional a Ucrania y no hay ningún planteamiento a la vista para desescalar el conflicto. Recuerda un poco a lo que sucedió en la Primera Guerra Mundial donde todos los actores pensaban en un conflicto local de corta duración y no repararon en la dimensión de sus actos, escalando con más o menos culpa la guerra a una esfera internacional.

Otra paradoja de las democracias europeas es que el servicio militar es voluntario. Cuando era obligatorio habían muchas personas con muchas ideas diferentes sin ganas de portar un arma y que en ningún caso se planteaban ir a una guerra. Ahora, quien entra al ejército son voluntarios con ganas de portar armas y con la idea, quizá, de ir a una guerra. Esto radicaliza el ejército. Aunque tengo la sensación de que en los mandos superiores no son tan radicales, ya que sí que hay militares europeos intentando no subir de temperatura el conflicto. No es algo tan raro, los militares tienen una idea más precisa de lo que es una guerra y por lo tanto no tienen muchas ganas de empezar una, máxime cuando son ellos las primeras víctimas.

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